COMITE OLIMPICO VENEZOLANO

María Betancourt tiene a Tokio entre ceja y ceja

Desde muy pequeña, María Betancourt incursionó en el mundo deportivo, iniciando a los 3 años de edad en la gimnasia artística. Sin embargo, con el pasar del tiempo y tras algunos consejos, la nativa de Yaracuy realizó una transición a clavados, donde ahora se desempeña como una de las mejores representantes criollas de su disciplina, teniendo como principal objetivo la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

En el 2006 comenzó su nueva etapa como deportista acuática, en gran parte, gracias a uno de sus entrenadores, quien la ayudó a tomar la decisión. “Al principio no sabía nadar pero poco a poco fui avanzando y logrando muchos objetivos y metas”, comentó la oriundo de San Felipe. “La verdad, a mí me gustaba era el nado sincronizado, pero no sabía nadar, entonces el entrenador Jesús Fernández me dijo que no tenía nada que hacer ahí y que me iría muy bien en clavados”.

Para Betancourt, el logro más grande que ha conseguido en sus 12 años como atleta de clavados fue la participación en el Mundial de Deportes Acuáticos del 2013, cuando obtuvo la clasificación para los pasados JJOO de Río 2016. “Mi mayor logro fue ser finalista del Mundial de Barcelona, España, en 2013. Mi aspiración en ese momento era ser finalista. Fue un logro demasiado importante”, añadió la venezolana, quien ahora tiene una nueva meta, la cual espera cumplir en este mismo 2019. “Espero lograr otra vez la clasificación a una final en este 2019, lo que me daría el cupo para Tokio”, continuó.

Sin embargo, la venezolana expresó que también tiene otros propósitos por cumplir en este nuevo año, pues tendrá un calendario bastante movido, el cual contará con múltiples citas internacionales de gran importancia. “En el 2018 obtuvimos los cupos para los Juegos Panamericanos de Lima 2019. Este año todavía hay cupos por disputar en el Centroamericano de Cuba en marzo. Luego estarán los Panamericanos, donde el campeón obtendrá el cupo a los Juegos Olímpicos. Después vendrá el Mundial de Clavados y todos los finalistas obtendrán la clasificación a Tokio”, atizó Betancourt, quien en Río consiguió llegar hasta las semifinales de clavados.

Y aunque la disciplina se le ha dado de maravilla a la yaracuyana, ella misma sabe que es un deporte que presenta cierto grado de dificultad, algo que hace de los clavados una experiencia casi indescriptible.

“Saltar de 10 metros es una gran experiencia, es algo demasiado grande porque sientes adrenalina y felicidad. Uno se enfoca en la ubicación, las vueltas, estar centrado y en la entrada; colocar bien las manos y apretarse bien para lograr el clavado”, finalizó.

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