Empanadas para alimentar el triunfo


Por un buen amigo se hace lo que sea. Y si eso implica recorrer kilómetros y hacer un par de travesuras, bien lo vale. Así lo entendió Katherine Faló, una amiga heredada de la judoca Anriquelis Barrios, que se las arregló para complacer el antojo de empanadas con malta de la bolivarense.

Anriquelis lleva algunos meses en Japón, en la Universidad de Tokai, beneficiada por una beca excepcional del Comité Olímpico Internacional y la Federación Internacional de Judo. Entre tofu, yakisoba y sushi, se le han ido perfilando las nostalgias del paladar, y así se lo hizo saber a Katherine, quien está residenciada en Perú desde hace 10 meses.

Pero ¿cómo termina una muchacha de Maturín que no tiene nada que ver con el judo ni con las pesas ni con el deporte haciéndose pasar por delegada de la selección de Venezuela y viendo ganar oro a Génesis Rodríguez y Julio Mayora?

Pues gracias a Emileidys López, judoca del equipo nacional, la mejor amiga de Anriquelis Barrios y también la mejor amiga de la hermana de Katherine. “Nos hemos hecho muy amigas por mi hermana, y cuando supe que Anriquelis estaba aquí y que quería empanadas, me fui a comprárselas a un negocio de venezolanos aquí en Lima, Polvo Rosado”.

Elvismar también degustó el producto de sus ocurrencias

Salieron dos de pollo, una de carne mechada y una malta, pero ¿cómo entraban adonde Anriquelis las pudiera degustar? La solución se le ocurrió a la abanderada Elvismar Rodríguez, que le prestó la chaqueta de su uniforme e inventó la historia de la delegada con una lesión en un pie a la que había que buscar en la entrada del coliseo Mariscal Cáceres, para que Katherine pudiera hacer su entrega y llevarse como recompensa la alegría de ver a dos compatriotas triunfar en tierras limeñas.

Habrá que ver si el poder ganador de las empanadas con malta acompaña a Anriquelis hasta el día de su competencia, el 10 de agosto. 

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