El voleibol femenino apuesta por Tokio 2020

Las integrantes de la selección femenina que representará a Venezuela a partir de este miércoles en el Suramericano de Cajamarca, en Perú, visitaron la sede del Comité Olímpico Venezolano para compartir sus expectativas de cara al evento, y para recibir, de manos del presidente de la institución, profesor Eduardo Álvarez, la chaqueta de presentación con la que se mostrarán en el evento.

“Ya estamos identificadas, ya tenemos un uniforme que podemos decir que nos define”, festejó Diana Ramírez, capitana de la selección.

La joven selección femenina que dirige el cubano Jhosvany Chambers jugará en el Grupo A, junto a los fuertes combinados de Argentina y Brasil, y el más accesible Ecuador, a los que enfrentará en ese orden en el coliseo Gran Qhapaq Ñan. En la llave B chocarán Colombia, Uruguay, Perú y Bolivia.

“El objetivo es buscar una de las plazas al Preolímpico, con la ventaja de que Brasil ya está clasificado, y eso hace que incluso el equipo que quede quinto puede optar por los cupos. Eso nos da un poquito más de posibilidades”, evaluó el técnico Chambers.

“Las perspectivas están centradas en que sí podemos obtener la plaza, a pesar de que hemos tenido un poco de déficit en la preparación de las muchachas, pero coincidió la circunstancia de que se jugó la Liga Venezolana de Voleibol, tanto de cancha como de playa, y muchas de las muchachas estuvieron insertadas en esos torneos, y agarraron un poquito de nivel competitivo que nos hacía falta, ya que no teníamos roce internacional”, agregó el estratega.

Paredes, por su parte, festejó el retorno de la selección femenina a competencias internacionales: “Estamos muy contentas porque nos dieron la oportunidad de participar nuevamente en el contexto regional, cosa que no ocurría hacía tiempo. Tenemos una buena plantilla para buscar el objetivo de meternos en el Preolímpico, con una mezcla de juventud, con jugadoras menores de 16 y 17 años. Yo, que tengo 23 años, soy la mayor”.

Pese a la juventud, el grupo reúne a jugadoras que han tenido roce en ligas internacionales, como Winderly Medina (la Más Valiosa de la reciente Liga Femenina, que dominó el Deportivo Anzoátegui), así como Meriyén Serrano y Juliennis Regalado.

Para Paredes, la Liga ofreció una oportunidad de roce valioso de cara al desafío en Cajamarca: “Practicamos separadas pero todas con el mismo objetivo. A pesar de que somos muy jóvenes, tenemos muchas ganas, mucha ilusión. La Liga nos ayudó a mantenernos entrenando y jugando, porque solo la práctica no da la competitividad que sí se obtiene disputando partidos todos los fines de semana. Eso ayudó a terminar de compensar la etapa de preparación para el Suramericano”.

El grupo incluye a atletas que destacaron en su rendimiento individual en la LVV, como Johenlis Belisario, Mejor Atacadora, quien integró las filas de la la Selección Nacional que enfrentó al Danz en la final. “Para mí fue muy emocionante porque venía de una muy mala temporada el año pasado con el Danz, por lesiones e inexperiencia. Luego enfrentarlos este año en la final fue un poco difícil porque prácticamente reúne a la selección de mayores, pero yo ayudé a mi equipo a darse cuenta de que si nos lo proponemos podemos ganarles”.

Winderly Medina también destacó lo que representó la Liga de cara al rendimiento conjunto: “Gracias a Dios pudimos acoplarnos y obtener el campeonato, porque en el equipo titular del Danz todas hemos estado en la selección y tenemos mucho tiempo jugando juntas. Al principio cuando anunciaron que yo era la Más Valiosa no me lo creía, porque siempre sentí que podía hacer las cosas mejor, pero después reflexioné y pensé que si me lo dieron fue porque hice el trabajo bien”.

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