El sentido de una medalla: aprendiendo a soñar en grande

Si alguien sabe de trabajar en función del éxito deportivo son Rubén Limardo y su entrenador y tío Ruperto “Chicho” Gascón. El campeón olímpico de Londres 2012 y el hombre que lo condujo a la cúspide compartieron con técnicos, atletas y dirigentes los secretos de su éxito en el conversatorio “El sentido de una medalla”, que se llevó a cabo en el auditorio del Comité Olímpico Venezolano.

“El entrenador forma parte importante de los resultados deportivos, pero cuando se hacen reconocimientos, en la mayoría de los casos no aparece por ningún lado”, afirmó el presidente del COV, profesor Eduardo Álvarez, en sus palabras de bienvenida a la actividad. “Los atletas deben ser los primeros que exijan ese reconocimiento para el que los formó”.

Gascón invitó a los asistentes a “persistir en un objetivo concreto” y soñar en grande: “La meta de un trabajo entrenador-atleta no puede ser una medalla en un campeonato nacional o en unos Juegos Bolivarianos, tiene que ser enfocada en mundiales o en Juegos Olímpicos”.

El entrenador y Limardo compartieron las experiencias de un proyecto, “Polaquitos”, por el que han pasado más de 300 atletas. “No todos han llegado, pero todos han construido una vida plena y exitosa a partir de su paso por Polaquitos”, afirma el reciente monarca panamericano, quien se confiesa halagado de haber inspirado generaciones de nuevos campeones gracias a su logro en Londres. “A mí me da mucho orgullo que atletas como Yulimar Rojas me digan que yo los inspiré”.

Limardo y Gascón compartieron anécdotas de la convicción que los condujo al éxito deportivo. “Saliendo de la universidad (en la antigua Unión Soviética), me dije: ‘yo tengo que tener un campeón mundial y un campeón olímpico’. Con esa idea en mente comencé a trabajar con los únicos niños que podía, mis sobrinos, con el calor de las 12 de mediodía, en la sala de armas de Ciudad Bolívar”.

Lo demás es historia: los duros comienzos viajando en carretera a las válidas de la Copa del Mundo juvenil, los entrenamientos en un pasillo, “donde las espadas chocaban con las paredes”, la dieta restringida y las pernoctas en estaciones de trenes y aeropuertos, que al final lo llevaron a un título mundial junior, al oro olímpico, dos platas mundiales y todos los récords panamericanos de la espada. “Esos tiempos me dieron una gran fortaleza mental. Cuando gané la medalla de oro en Londres, rebobiné todo eso en mi mente”, recordó Limardo.

“Yo siempre les he dicho a los muchachos que el deporte es como una telenovela venezolana, donde hay que soportar muchos obstáculos para llegar al final feliz que es la medalla”, agregó Gascón, quien hizo énfasis en la importancia de la planificación. “Si no planificamos no vamos a tener resultados, pero tampoco vamos a tener cómo hacer auditoría de si lo hicimos bien o mal”.

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