Denisse Fuenmayor: “Quiero llegar a ese día del entrenamiento número uno”

Denisse Fuenmayor viajó desde Estados Unidos a Venezuela y el 26 de enero perdió la movilidad de su cuerpo.

“A pesar de lo grave que estuve, nunca me sentí enferma. A pesar de que mi vida estaba corriendo peligro, nunca sentí eso. Cuando me di cuenta que no podía moverme, eso fue en realidad lo que me afectó”, cuenta la campocorto de la Selección Nacional de Softbol en los Juegos Olímpicos Beijing 2008.

“Mi vida se puso en riesgo, pero un riesgo, que ahora es un milagro. Me afectó mucho por supuesto. De tener una rutina: me paraba y hacia ejercicio, de hacer todo por mi cuenta, a que llegara ese momento en el cual ni siquiera podía moverme, no podía levantar mis piernas. No podía mover mis brazos y cuando podía mover los brazos, todo se me caía de las manos. No podía mirar a la gente a la cara, a menos que se colocaran de frente a mí, porque no podía voltear el cuello. Confiando en los médicos y más aún en lo que soy capaz de hacer, fue que tuve fuerzas para levantarme y tratar de continuar con mi vida. Hubo días que nadie sabía y nadie supo, que lloré mucho. Me sentía destruida por dentro. Veía la preocupación en la cara de mi familia. Todo lo que soporté fue muy duro. Un trago amargo en mi vida”, se extiende la jugadora carabobeña, medalla de plata en los Juegos Panamericanos Rio 2007.

“Los síntomas que venía presentando generaron muchos estudios. Y a medida que fueron descartando, se dieron cuenta que estaba siendo atacada por una bacteria muy agresiva. (el estafilococo es un microbio que puede ingresar al torrente sanguíneo). Si no me hubiese tocado la médula (espinal), el médico me dijo que hubiesen dicho que era coronavirus. Pero gracias a Dios, no tuvo nada que ver con eso. Esa bacteria invadió mis órganos y por eso fue tan grave. La descubrieron a tiempo y satisfactoriamente, para mi suerte”, expone Fuenmayor que fue trasladada a diario en ambulancia, hasta que se logró el diagnóstico preciso: “aún tengo el hematoma del pinchazo que me hicieron en el pulmón izquierdo”, uno de los órganos afectados.

“(La enfermedad) me hizo entender que la vida hay que vivirla a diario y en cualquier momento te cambia. Aún me cuesta caminar, tengo que arrastrar mi pierna a veces. Mis movimientos son un poco bruscos porque mi parte nerviosa se vio afectada. En su momento me afectó mucho y me costaba entenderlo”.

“Creo que esto es lo más difícil que me ha tocado vivir. Me doy cuenta que estoy viviendo una segunda oportunidad en mi vida. Ya solo me queda continuar. El valerme por mi misma, eso fue algo que también me daba como rabia, me afecto bastante. Tenía que depender de las personas para comer, ir al baño, etc. Mi familia y todo el que estuvo, lo hizo con mucho amor y mucho gusto, pero no era yo. Llegó el momento en que decidí levantarme de la cama. Así tardase dos horas bañándome o cepillándome, comiendo, tenía que hacerlo yo”, expresa la doble campeona Centroamericana y del Caribe.

Fuenmayor ya va recuperando los movimientos, incluso toma algunos rollings y hasta practica voleibol: “Ya le dije a Norisbeth (Agudo, selección nacional de voleibol de playa) que estoy pendiente para una partida”.

También la atleta, quien se retiró en los Juegos Panamericanos Lima 2019, se marca un nuevo objetivo y el softbol nacional, un aporte de gran experiencia: “Todavía tengo algunas cosas en mi vida que quiero lograr y todo esto va a depender de mí. Y de eso me estoy agarrando para mejorar cada día”. Fuenmayor guiará los pasos de la selección sub 14 de Venezuela: “Me encanta trabajar con niñas. Siempre he tenido afinidad con niñas de esa edad. Para mi es una alegría y es un honor. Si todo sale bien y las cosas salen como yo espero, lo haré con mucho amor y gusto. Quiero llegar ya a ese día del entrenamiento número uno”.

“Estoy muy agradecida con mi familia. Con María (Soto, ex compañera de selección y presidenta de la Federación Venezolana de Softbol) que merece todos los trofeos y medallas del mundo”, subraya quien dio más de 20 años a la selección nacional y que ahora espera aportar en una nueva etapa, un nuevo período profesional…y de vida.

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