COMITE OLIMPICO VENEZOLANO

Tenis de mesa hace el balance con miras a futuro

La andadura del tenis de mesa por los Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018 terminó con tres medallas de bronce y un buen sabor de boca de cara al futuro. Luego de un comienzo de ciclo olímpico para el olvido en los Bolivarianos y los Suramericanos, Venezuela está soñando de nuevo, y planteándose metas que apuntan hacia Tokio 2020.

Los dos criollos empeñados el martes en la fase de eliminación directa del torneo individual, Cecilio Correa y Neridé Niño, se despidieron en el primer compromiso, en cuartos de final, por vías distintas, él en sets corridos y ella en un maratón de siete mangas. Ambos, sin embargo, se animan a trazar un futuro a partir del nuevo proceso que se inició en Barranquilla.

Niño enfrentó a la cubana Idalys Lovett, a la que aventajaba por 11-3, 11-6 y 11-7, antes de que la antillana iniciara una sólida reacción, que la llevó a dar vuelta al marcador, ganando los últimos cuatro por 11-8, 11-8, 11-4 y 11-6.

“Comencé sólida, pero el cansancio me agotó los recursos”, lamentó Niño, medallista de bronce en dobles y por equipos femenino. “Me dejó de funcionar el juego que le estaba planteando al principio. La verdad no me siento satisfecha porque pude dar más”.

Neridee Nino de Venezuela durante el Tenis de Mesa de los Juegos Centroamericanos Barranquilla 2018 foto Edixon Gamez

Correa perdió sin más atenuantes que un tercer parcial en el que llegó a tener punto para set ante el astro puertorriqueño, el dos veces olímpico Brian Afanador, que se impuso por 11-8, 11-4, 12-10 y 11-9, pero paradójicamente terminó con un balance personal más positivo.

“Fue un partido difícil, porque Brian tiene un juego rápido, agresivo, que le roba el ataque al adversario”, comentó el jugador de 28 años. “Lo trabajé con saques cortos y siento que le jugué a un buen nivel. Eso me demostró que no estoy tan lejos. La gran diferencia es que jugadores como Brian tienen 10 torneos de talla mundial al año, mientras que nosotros tenemos máximo dos o tres. Allí está el plus. Como dice nuestro entrenador, ganar es una habilidad que se aprende”.

Correa se sumó a la selección desde España, donde milita con el Murcia de la División de Honor, equivalente a la segunda división profesional, y aunque le tocó poner de su propio bolsillo para hacerlo, no se arrepiente: “El deporte es una de las maneras más bonitas de construir país”.

 

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