COMITE OLIMPICO VENEZOLANO

Arpa, cuatro y maracas en Buenos Aires 2018

Los Juegos Olímpicos de la Juventud cuentan con la gentileza y garra criolla en el área de voluntariado

(Prensa Comité Olímpico Venezolano – Buenos Aires, 16 de octubre) Con el carisma que los caracteriza, una sonrisa en el rostro y el típico “¡Hola, pana!”, los venezolanos se hacen sentir en cada uno de los seis escenarios que acogen la tercera edición de los Juegos Olímpicos de la Juventud, en su papel protagónico como voluntarios de la fiesta deportiva.

Los nacidos bajo la sombra del araguaney, forman parte de los 8000 voluntarios que se encuentran presentes en la ciudad argentina. Son los encargados de recibir e informar a los visitantes y delegaciones, hacer cumplir las normas establecidas en cada recinto deportivo, responsables de la logística, actividades educativas, culturales y recreativas. Además, como valor agregado, una sonrisa siempre acompaña su rostro con la única intención de hacerte sentir en casa. 

El maracucho Jhon Pineda debutó en el evento multidisciplinario. Formó parte de la ceremonia de apertura desde las gradas ubicadas en el Obelisco de la 9 de Julio, y tuvo el lujo de impartir una de las actividades recreativas junto a Thomas Bach, presidente del COI, en la Villa Olímpica.

Jhon describió su experiencia en el epicentro del olimpismo como un momento impresionante que marcará su vida. “Lo que más me llamó la atención fue la inauguración, fue algo inédito. Por primera vez una ceremonia de Juegos Olímpicos se realizó en la calle, el público tuvo la oportunidad de ver de cerca a los atletas, algo impactante. El show desafió la gravedad. Estoy contento porque también fui parte y pude vivirlo”, expresó Pineda, quien forma parte de la comisión de árbitros de fútbol en Venezuela.

A su vez, comentó que ya se encuentra postulado para formar parte del voluntariado a los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Hace ocho meses Jesús Vega llegó a Buenos Aires proveniente del estado Barinas, con una propuesta de trabajo en manos. En paralelo, se le presentó la oportunidad de vivir de cerca la celebración de la juventud, el deporte y la inclusión.
“El proceso de selección se dividió en varias etapas. Se llenó un formulario en donde se destacaban las habilidades y características como persona. Luego se realizó una prueba en inglés, es el idioma que predomina en la Villa junto al español. Después de eso la espera fue larga, pidieron fotografías y al final delegaban las tareas de acuerdo a los resultados de las pruebas”, explicó Jesús, y añadió: “Formó parte del staff de cultura y recreación. Todos los días son una fiesta”.

Para finalizar invitó a todos a probarse como voluntarios: “Inténtelo y atrévanse. La barrera más grande es el idioma, pero siempre encontrarás la forma de comunicarte. Anímense a conocer nuevas personas y culturas. Esta fue mi primera vez y no será la última”.

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